miércoles, 21 de diciembre de 2016

El torroner

El torroner

«El torroner que nosaltres haguerem volgut vore al darrere de la seua parada, és un d'aquells tipus de Xixona o Alacant que als començos de l'hivern s'escampen per tota la nostra terra i per tota Espanya i tant se'l troba un presidint la seua blanca, endolcida i llépola parada en qualsevol entrada de qualsevol casa d'Andalucia o Galícia, de les dos Castelles, d'Aragó o de Catalunya. L'autor d'aquest llibre encara el va veure amb la seua brusa negra o el jopetí amb el barret característic de la terra.

Allí estava amb el ventamosques a la mà per a espantar també els xiquets que s'acostaven massa a la parada.



Els valencians pintats per ells mateix

Aquella parada era un lloc vedat a les nostres butxaques i el que havia allí era tan bonic i devia ésser tan bo, que no era possible que allò haguessen fet les mans dels hòmens; ho devien haver pastat els àngels. 

Aquelles peces de torró d'Alacant o de paret, regalimant la mel entre les armeles; aquell torró de Xixona tan farinós i tan bo; les caixes de peladilles i de pinyons a vessar i les casques d'Alcoi i encara torrons de fruita.


http://elalmendro.es/


El torroner senyalava l'hivern, les vacances de Nadal i cap d'Any, les festes del torró. Els diumenges i les grans diades, els senyorets i les senyoretes eren la parròquia que, s'emportava a casa embolicats en blancs papers totes aquelles llepolies. Veritables llaminadures perque estaven fetes de sucre, d'armela i de mel; encara hi havia una mica de dignitat comercial i com el torroner era per lo general el mateix fabricant dels seus productes, volia deixar el comprador content per a quan tornara a l'altre any.


Cecilio Pla y Gallardo

Encara hi havia un altra categoria de torroner més modest: el de les fires. El que anava a la Magdalena de Castelló, a la fira de Xàtiva, a Dènia, a Gandia, a Vinaròs, a Morella, a Elx o Torrevella. Aquest torroner tenia una parada més popular, abundava el torró de cacau i ampliava el negoci amb una mica de porrat i dolços.

El tipus ha canviat de roba, però persisteix encara i per molts anys, que de quan en quan un bocí de torró no ve malament.

Vejau per on -al cap de cent anys- he tingut que pintar jo el torroner».

Els valencians pintats per ells mateix

Enric Soler Godes



El repeso del turrón

«Cuando se acercaban las fiestas navideñas, la venta de turrón era una práctica habitual, razón por la cual la Comisión del Repeso de la ciudad de València, que se encargaba de la inspección de alimentos, recordaba mediante avisos las obligaciones con respecto a su venta.

A estos, y en concreto a este de 1846, recurrió la Comisión cuando varios vecinos de Xixona dedicados a la venta de turrón solicitaron que se les permitiera vender cajas de turrón con menos cantidad de la exigida y se revocase la prohibición.


Arxiu de la Diputació de València

La comisión alegó que, por una inmemorial costumbre, jamás se había permitido en la ciudad que las cajas de turrón tuviesen otro peso que no fuera una o media libra, tradición fundada en la idea de evitar fraudes por parte de los vendedores. Los tratantes la conocían perfectamente, ya que cada año se les informaba puntualmente en estas fechas. En el expediente del que forma parte este aviso, se ponía de manifiesto la mala fe de los recurrentes, pues ya eran conocidos de la Comisión de Repeso, que los había sancionado el año anterior por incumplimiento de la norma.

El Repeso era la institución, como su propio nombre indica, cuya principal función era vigilar la corrección de las transacciones comerciales de venta al público, repesando la mercancía que el comerciante vendía al consumidor.🔎 Como autoridad pública, debía garantizar la paz ciudadana a través de la calidad del abasto y la resolución de conflictos que tenían lugar en el Mercat Central de València.


En València sigue existiendo la calle del Repeso, que se encuentra en las inmediaciones del Mercado». 

Diputació de València

martes, 20 de diciembre de 2016

El Belén

El belén

El primer Belén que tuvimos en casa fue gracias a una marca de detergentes. Dentro de cada caja se incluía una figurita de plástico para montar el nacimiento: pastorcillos y pastorcillas, leñadores, mujeres con el cántaro en el costado, los Reyes Magos, el buey, la mula, San José, la Virgen María y, por supuesto, el Niño Jesús.



Foto Segura. Benicalap

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El problema es que no podías elegir y te salía lo que te salía... Así pues, el Belén tenía 80 Reyes Magos, 300 pastorcillos y pastorcillas, 200 leñadores, 150 mujeres con el cántaro en el costado, 80 lavanderas, 90 pescadores, 100 ángeles, 20 bueyes, 50 mulas, 15 San "Joseses", 90 Vírgenes y 20 Niños Jesús... Aquello no era serio...



Foto Ribas. Valencia

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Para tener un Nacimiento más o menos decente, arrástrabamos a mi madre a la paraeta de Antonio para comprar más figuritas, en el puesto que montaba todas las Navidades con objetos para la decoración del árbol y del Belén. 






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Año tras año íbamos incorporando más cosas: palmeras, árboles, ovejas, patos, gallinas, un alfarero, un herrero... sin olvidar el musgo, el serrín, el corcho, la nieve (¿nevaba en Belén?), el fondo estrellado, el papel de plata para el río, el algodón para las nubes, un espejo para el estanque, el puente... y conseguimos, poco a poco, tener un Nacimiento más que presentable.



Siempre nos quedaba esta opción...

Belén recortable del TBO

Comparto con vosotr@s las vivencias de un kiosquero de la vieja escuela que tiene una página muy entrañable. 


«Con la llegada de diciembre en el "Kiosco de Gila" se empezaban a vender figuras y otros artículos relacionados con el Belén, y con el Árbol de Navidad. En aquella época, principios de los setenta, las figuras del Belén solían ser de barro, aunque ya se iban vendiendo las de plástico. A mí me admiraba la paciencia y el arte que tenían esos artistas para reproducir tan exactamente a personajes que luego compondrían el Belén. Las caras, las ropas, las poses, los útiles que las acompañaban... toda parecía perfecto para montar el Belén. Luego también estaban las casas (de madera y corcho), que igual reproducían una posada, un taller, un molino de agua, los puentes para el río, y cómo no, el Portal, en donde iban a estar las principales figuras de la representación. En algunos casos, el Belén se limitaba a un Portal, en donde dentro se colocaban al Niño Jesús, la Virgen y San José, un par de vacas tumbadas, y si la economía lo permitía, igual por fuera se ponían los tres Reyes Magos, y algunos pastores con unas cuantas ovejas. Y por supuesto la Estrella, que solían presidir el techo del Portal.





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Con la irrupción del plástico las figuras comenzaron a ser mucho más variadas (incluso se hacían toda clase de animales), pero la cosa ya no era lo mismo.





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Pasada la época de Navidad, lo que no se había vendido, se volvía a guardar en cajas de cartón, protegidas por unas tiras de virutas para evitar que se rompieran. Así hasta el próximo diciembre. 

Creo recordar que las figuras se vendían a cinco pesetas (las más normales). Las casitas, puentes, molinos, musgo,la estrella, Reyes Magos con camellos, etc. ya iban de diez hasta venticinco pesetas, y lo más caro era el Portal, que ya podía costar entre cuarenta y cincuenta pesetas».


El primer belén fue valenciano

«La tradición belenística la inventó san Francisco de Asís en 1223 con un belén viviente y pronto se extendió por Italia, desde donde la importó a España en 1760 Carlos III, cuando era también rey de Nápoles y Sicilia. En 1764 dedicó toda una sala del Palacio Real un inmenso belén, que mandó construir al valenciano José Esteve Bonet, dada su gran fama como escultor, quien contó con la ayuda de otro valenciano, José Ginés Marín, y el murciano Francisco Salzillo.


Levante EMV

Esteve hizo con sus propias manos 180 figuras de 50 centímetros de altura, donde puso a bailadores, huertanos de Valencia, labradores de Nules, ganaderos del interior, arroceros de Sueca , datileros de Elche, turroneros de Jijona y artesanos de las distintas comarcas valencianas.


Belén que Pepsi montaba en un camión en la actual Plaza del Ayuntamiento. 1961

Cortesía de Julio García Dolz 

El belén estaba realizado por Julio García padre

Tardaba un mes en hacerlo, en los ratos que tenia después de su jornada. El camión era de los que normalmente hacia reparto de bebidas a los clientes, pero lo dejaban sólo con la plataforma, en donde se acoplaba toda la caja del belén confeccionado.

El camión con el belén, se llevaba por la tarde y siempre se dejaba aparcado en la puerta de Correos hasta las 12 de la noche y luego volvía a fábrica.

El Belén del Príncipe, llamado así por ser regalo del rey a su hijo el futuro Carlos IV, llegó a tener 6.000 figuras complementarias, muchas de ellas traídas de Italia y otras de alfareros españoles. Cuando se acercaba la navidad, toda la Familia Real colaboraba en la puesta a punto del belén. Las figuras hechas bien de barro o de porcelana eran vestidas con ricos ropajes.



Belén que Pepsi montaba en un camión en la actual Plaza del Ayuntamiento. 1961

Cortesía de Julio García Dolz 

El belén estaba realizado por Julio García padre

Tardaba un mes en hacerlo, en los ratos que tenia después de su jornada. El camión era de los que normalmente hacia reparto de bebidas a los clientes, pero lo dejaban sólo con la plataforma, en donde se acoplaba toda la caja del belén confeccionado.

El camión con el belén, se llevaba por la tarde y siempre se dejaba aparcado en la puerta de Correos hasta las 12 de la noche y luego volvía a fábrica.

Aquella costumbre palaciega hizo que se extendiera por toda España y prácticamente en casi todos los hogares por estas fechas hay ya montado un belén, por lo que en parte puede otorgarse la paternidad belenística española al valenciano José Esteve Bonet, que fue el autor del núcleo central y principal del Belén del Príncipe.



Belén que Pepsi montaba en un camión en la actual Plaza del Ayuntamiento. 1961

Cortesía de Julio García Dolz 

El belén estaba realizado por Julio García padre

Tardaba un mes en hacerlo, en los ratos que tenia después de su jornada. El camión era de los que normalmente hacia reparto de bebidas a los clientes, pero lo dejaban sólo con la plataforma, en donde se acoplaba toda la caja del belén confeccionado.

El camión con el belén, se llevaba por la tarde y siempre se dejaba aparcado en la puerta de Correos hasta las 12 de la noche y luego volvía a fábrica.

Consecuencia de avatares políticos y guerras, el Belén Real permaneció muchos años olvidado en los desvanes de Palacio, hasta que fue descubierto y recuperado en parte en 1988, ya que habían sido destruidas o robadas numerosas piezas, lográndose salvar al final sólo 80 de ellas.»

Baltasar Bueno

Levante EMV. 24 de dicienmbre de 2013


Un poco de historia

La primera celebración navideña en la que se montó un belén para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1223, realizado por San Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia).


Francisco de Asís en la pintura de Francisco Zurbarán


La escena del nacimiento de Cristo no fue representada con figuritas y miniaturas de objetos cotidianos, como hacemos actualmente, ni con personas, aunque para la ocasión San Francisco sí utilizó animales. Se celebró la misa nocturna acompañada de una representación simbólica de la escena del nacimiento, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, basándose en la tradición cristiana y los Evangelios apócrifos, así como en la lectura de Isaías: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Is. 1,3). Estos animales ya aparecen en el pesebre del siglo IV, descubierto en las catacumbas de la Basílica de San Sebastián de Roma, en el año 1877. 



Cuenta San Buenaventura en su "Legende de Santi Francisci" que tras celebrar la misa el sacerdote sobre el pesebre (utilizándolo como altar), San Francisco cantó el Evangelio y realizó la predicación sobre el nacimiento de Cristo, hijo de Dios, en circunstancias tan humildes como las que en aquel momento se reproducían (es decir, en una fría noche de invierno, en el interior de una cueva, resguardado en el lugar donde comían los animales que, junto al Niño, lo calentaban con su aliento, causando una enorme emoción entre los asistentes, de tal forma que el señor del lugar, Juan de Greccio "aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir" Se supone que tras esta primera ocasión, que más que un belén puede asimilarse a un drama litúrgico se fue popularizando la instalación de belenes en las iglesias durante la Navidad, con figuras de terracota, cera o madera en vez de seres vivos.


Belén viviente

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Subida por Lfjsn Lluís‎ a VAHG


1971

Constantina Añeja


Belén Colegio Nuestra Señora de las Tres Avemarías

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Antes de la celebración de Greccio existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las Catacumbas romanas (lo que da idea de su relación con el cristianismo primitivo) como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano. Los antropólogos e historiadores relacionan directamente las figuras del belén con diferentes objetos de culto de formas antropomórficas y animales, desde las Venus prehistóricas hasta las pequeñas esculturas griegas llamadas tanagras, pero muy especialmente por el culto romano a los dioses del hogar (lares) que se realizaba también mediante pequeñas esculturas con forma humana y que se custodiaban en el larario.




La visita a los belenes era todo un acontecimiento social

Las Provincias

En todo caso, a partir del siglo XIV, (fundamentalmente a través de los monjes franciscanos, cuya regla consistente en estricta pobreza, humildad, sencillez y cercanía al pueblo -frente a órdenes más ricas, "aristocráticas" y cercanas al poder político- se avenía muy bien con el humilde nacimiento del Mesías, por lo que usaron su representación como elemento de predicación, considerándose por tanto el pesebre un invento franciscano, cultivado especialmente por éstos y por sus las restantes órdenes franciscanas, como las clarisas y los capuchinos) el montaje de los belenes por Navidad se consolidó como tradición en la península itálica y fue pasando al resto de Europa, al principio como práctica eclesiástica, posteriormente aristocrática y finalmente popular. Sucedió de esta forma en España, ya que cuando a mediados del siglo XVIII el rey de Carlos VII de Nápoles pasó a ser rey de España, Carlos III; promovió la difusión de los nacimientos entre la aristocracia española, llegando posteriormente a la práctica popular en la toda España y en América.


Carlos VII de Nápoles, III de España

Retratado hacia 1765 por Anton Raphael Mengs


https://www.facebook.com/Zenit.Agencia.de.Noticias/

En el siglo XVIII en América, tras la disolución por decreto papal de la orden de los jesuitas, los franciscanos ocuparon su lugar y usaron los belenes como método de evangelización. Allí son habitualmente anacrónicos, ya que incluyen animales y plantas americanas, que en Palestina no se conocían en tiempos de Jesús, como los guajolotes, magüeyes y nopales; pero que recuerdan el carácter rural de la escena. Esta peculiaridad se debe también a que en la parte latinoamericana situada en el Hemisferio Sur del planeta, en Navidad no se celebra el solsticio de invierno, sino el del verano, por lo que el clima y los productos agrícolas sudamericanos son muy diferentes a los europeos y palestinos.


Pesebre Napolitano en el Palacio Real de Caserta

Los países belenistas son, en Europa: España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Austria, Hungría, Chequia, Eslovaquia y Polonia; asimismo son construidos en toda Latinoamérica y en la actualidad en los Estados Unidos. La tradición de las iglesias protestantes no es aficionada al belén, por su origen iconoclasta.



El «Belén ambulante», creado a iniciativa de tres sacerdotes de Somosierra, 
sale del Ministerio de Información y Turismo montado en un camión, 
para recorrer las carreteras españolas

Madrid, 1970. ABC

A partir del siglo XV se generalizó la costumbre del belén. En 1465, en el Renacimiento, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras de belén. En Alcorcón se creó el primer taller belenista peninsular en 1471, y tenía influencias de Inglaterra que no llegaron al taller belenista hasta 1501. El tercer en producir figuritas belenistas fue la República de Siena en 1475, de estilo renacentista. El cuarto país en crear figuritas belenistas fue Portugal en 1479, la primera fábrica, que se encontraba en Lisboa, fue quemada por los martinistas en 1835. Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, las figuritas belenistas fueron quemadas, y debido al rechazo a los íconos, en 1601 se hizo un decreto, la "Bethelem Ban", y quien no lo cumpliera sería condenado a muerte; en el siglo XIX con la consolidación de la tolerancia religiosa, se levantó esa condena. La popular "Fira de Santa Llúcia" de Barcelona, de venta de figuras y objetos para el belén, existe por lo menos desde 1786. Cataluña, Murcia y Madrid, durante el siglo XX, eran centros donde se fabricaron más de cuatrocientos millones de figuras de belén. En la actualidad existen numerosos talleres artesanales en Cataluña, Murcia, Andalucía y algunos otros en el resto de España que continúan haciendo figuras, que son conocidas y apreciadas en todo el mundo.


A pesar de los esfuerzos de los historiadores y belenistas...


Es interesante destacar, que en la ciudad Patrimonio de la Humanidad de San Cristóbal de La Laguna en la isla de Tenerife en España, es de donde primero se tiene constancia en este país, de que se expuso de forma pública en una casa particular y fuera de lo que es un templo, un Portal de Belén para disfrute de todos los vecinos. Ocurrió en el siglo XVII en el domicilio de la familia Lercaro en la calle San Agustín de este municipio, edificio que hoy alberga el Museo de Historia tinerfeño y en el que se conserva este precioso Belén procedente de Génova en Italia que se muestra a sus visitantes. Asimismo, fue el santo tinerfeño Pedro de San José Betancur, franciscano y fundador de la Orden Betlemita y también en el siglo XVII, uno de los principales precursores del Belenismo en las tierras americanas descubiertas por los españoles.



Escultura del santo en la Cueva del Santo Hermano Pedro al sur de Tenerife

En el siglo XIX apareció el arte (o afición artesana) del belenismo, que en general se practica a través de Asociaciones Belenistas, la primera de las cuales fue la de Wenns (Tirol, Austria) en 1860; aunque se cree que en Barcelona ya existía una asociación belenista anterior a esta fecha, su creación oficial es en 186; en todo caso, y puesto que la asociación de Wenns desapareció al cabo de un año de su fundación, la barcelonesa es la asociación con actividad en la actualidad más antigua del mundo. La asociación internacional es la Universalis Foederatio Praesepistica (UN-FOE-PRAE), fundada en Barcelona en 1952 y sede actual en Roma (Italia).

Wikipedia

¿Por qué se llama ‘pesebre’ a la representación navideña del nacimiento de Jesús?

«Según todos los escritos que existen alrededor del nacimiento de Jesús (especialmente en las Sagradas Escrituras), se indica que éste fue alumbrado en el portal de Belén el cual era un establo en el que habitaban un buey y una mula.

La Virgen María, tras dar a luz al Mesías, depositó a éste en el comedero de los animales habilitándolo como cuna del recién nacido.

Y es precisamente ese comedero que se utilizó como cuna lo que le da nombre ya que ‘pesebre’ proviene del latín ‘praesēpe’ y su significado original (y que también se utiliza hoy en día en el mundo de la ganadería) es el de ‘recipiente o cajón destinado a la comida de los animales’ (ganado).


De ahí que cuando se monta dicha representación navideña (ya sea con figuras o personas) lo conozcamos con los términos: belén, nacimiento o pesebre».

Ya está el listo que todo lo sabe

Alfred López

viernes, 16 de diciembre de 2016

Las felicitaciones navideñas

Origen de las felicitaciones navideñas 


«A mediados del siglo XIX surge en el mundo de las representaciones gráficas una modalidad de impreso estrechamente relacionada con diversas actividades sociales. 



https://vicenticoaa.blogspot.com/

En el ámbito de las relaciones de la vida familiar y social burguesa se generaliza el uso de una serie de elementos impresos para recordar las fechas señaladas: felicitaciones de todo tipo llegan en el día de la onomástica o del aniversario, en las fechas de Navidad o Año Nuevo, el día de los enamorados y tantas otras fiestas».

Rosario Ramos Pérez

Biblioteca Nacional de España

La historia de estas postales comienza en Alemania a finales del siglo XVIII. Eran tarjetas adornadas con guirnaldas, flores y diversas figuras y escenas que se levantaban de una lengüeta de papel y mostraban una dedicatoria afectuosa.

«Las tarjetas navideñas tienen un origen y estas fueron inventadas por sir Henry Cole, quien en el año 1843 encargó a John Calcott Horsley, un amigo pintor, que le dibujara y pintara una escena navideña, que luego mandaría a reproducir en una imprenta, para después escribirle unos breves deseos de felicidad, firmarlas y enviarlas a los amigos y familiares». 



Retrato de Henry Cole. Lock & Whitfield






John Callcott Horsley




Primera felicitación navideña


Felicitación navideña valenciana

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Horsley hizo 1.000 tarjetas y, las que no utilizó Cole, las vendió a un chelín cada una. Eran unos grabados coloreados a mano que representaban una familia que brindaba por sus amigos ausentes. La imagen fue criticada por muchos puritanos, que decían que fomentaba la bebida. En 1862 se empezaron a imprimir tarjetas navideñas de serie, que fueron un éxito inmediato. En 1893 la costumbre recibió la confirmación real cuando la Reina Victoria encargó 1.000 tarjetas a una imprenta británica».

Ya está el listo que todo lo sabe

Alfred López

«Sin embargo, con anterioridad a esa fecha, se tiene constancia en España de una primera felicitación navideña impresa en 1831, obra de los repartidores del Diario de Barcelona.



https://mtvo-bcn.blogspot.com.es/


Las felicitaciones de los trabajadores de oficios públicos 


Las felicitaciones de los trabajadores de oficios públicos eran repartidas por éstos con la manifiesta intención de obtener una gratificación. La llegada de la cromolitografía al mundo de las artes gráficas, a partir de mediados del siglo XIX, inunda de color las felicitaciones que cada año mandaban imprimir los servidores públicos. Serenos, panaderos, lecheros, electricistas, aprendices, barberos, repartidores de periódicos y otros trabajadores felicitaban las Pascuas por medio de tarjetas con una estética propia muy característica.





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En la mayor parte tarjetas destaca la figura del trabajador con uniforme de gala, como en el caso del sereno, o con atuendo de trabajo mientras desempeñan las tareas propias de su oficio; en un segundo plano aparecen escenas de la Natividad, alimentos y bebidas típicos de estas fiestas: turrón, pavo, uvas, champán, etc. Posteriormente van apareciendo otros elementos que poco a poco se incorporan a los demás símbolos navideños: el abeto y objetos para su decoración, hojas de acebo y escenas de familias comprando figuritas del belén.




Así comenzó la costumbre –extendida más en el siglo XX- de las felicitaciones de navidad de los oficios. Serenos, lecheros, modistas, aprendices… felicitaban las pascuas puerta con puerta, repartiendo tarjetas con una estética característica, que con el desarrollo de la cromatografía se llenaron de vivos colores. En ellas solía aparecer el trabajador uniformado, en la parte central y alrededor de la misma, motivos decorativos como guirnaldas y escenas de Navidad. En la parte trasera se incluía una poesía que solía hacer referencia a los buenos servicios que el mismo había prestado durante el año.






Tarjeta de felicitación del vigilante en las navidades de 1891

La Valencia de otros tiempos

Tipos, costumbres, fiestas y tradiciones

Vicente Vidal Corella

Esta supuesta inocente y bonita costumbre se ganó rápidamente críticas cuando a las puertas de una casa llamaban trabajadores de diez oficios diferentes pidiendo el aguinaldo.







Poco después de la puesta en práctica, en 1843, el dramaturgo, poeta y periodista Manuel Bretón de los Herreros publicaba en El Corresponsal de Madrid su poesía, ¡El Aguinaldo!, en la que se leían versos como: «¡Reniego del aguinaldo! pedigüeño, que me dices: ¡Felices pascuas! ¿Cómo quieres que las tenga si con tarjetas los unos, los otros con una arenga, no me dejáis importunos ni para una taza de caldo? ¡Basta, basta del aguinaldo!».






Otros, como el cronista Isidro Thome, quien manifestó el descontento en más de una ocasión, sugerían –exageradamente- que el gobierno debía publicar un decreto suspendiendo la actuación de los profesionales del aguinaldo.
















Esta costumbre fue derivando en una práctica incómoda y terminó por desaparecer a mediados del siglo XX. Sin embargo, las tarjetas de felicitación, sinceras y afectuosas, siguen repartiéndose hoy en día, aunque cada vez más, abandonan el papel para unirse a los soportes digitales.




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VAHG

Valencia en blanco y negro


Cortesía de Rafael Solaz




























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Bivaldi

Las fórmulas o frases de felicitación son casi siempre las mismas y están impresas o estampadas en el anverso de la tarjeta: “El cartero felicita a usted las Pascuas de Navidad” o “El farolero les desea Felices Navidades”; mientras que el texto en verso con el que el trabajador pide el aguinaldo hace referencia a las peculiaridades de cada oficio y está impreso en el reverso de la tarjeta

El clero también se apuntó a la moda...











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La Navidad de Ferrándiz

¿Quién no recuerda las entrañables felicitaciones navideñas de Ferrándiz?

Juan Ferrándiz Castells fue un ilustrador español, especializado en cuentos infantiles y postales navideñas, escultor y escritor de poemas y cuentos para niños. Nació en Barcelona en el año 1918 y falleció en agosto de 1997 a la edad de 79 años.


Dentro de mí siempre ha latido, y aún late, un sentimiento profundo de comunicación hacia los demás; necesitaba establecer ese lazo íntimo, profundo, de corazón a corazón, hacia una comunicación más amplia.Quería expresar conceptos tan trascendentes como paz, justicia, solidaridad, ternura, fraternidad... en definitiva, expresar plásticamente todo aquello que nos llega al espíritu a través del eterno mensaje de la Navidad. Y por ello, tengo esa especial preferencia por los ‘Christmas’ que reflejan ese ambiente cálido, tierno, donde pueda transmitir mejor ese sentimiento de paz, ternura y esperanza, que son las únicas herramientas útiles capaces de acercar a los seres humanos y forjar el camino hacia una vida mejor”.


http://eldiariodechon.blogspot.com.es/


Su obra gráfica es conocida a nivel mundial por la candidez de sus representaciones, generalmente mostrando actitudes infantiles cotidianas. En las ilustraciones de sus cuentos, los personajes principales aparecen caracterizados con rasgos infantiles aunque se trate de roles adultos, haciendo a los niños protagonistas del relato.

Ferrándiz creó una amplia colección de postales navideñas que se hicieron famosas en España en los años sesenta y que fueron reeditadas en el año 2006 en un libro recopilatorio llamado "La Navidad de Ferrándiz".
























































El 31 de octubre de 2007, Correos publicó un sello con una ilustración navideña de Juan Ferrándiz.



Fuentes


Rosario Ramos Pérez. Biblioteca Nacional de España

La Navidad de Ferrándiz


http://eldiariodechon.blogspot.com.es/

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