domingo, 4 de junio de 2017

Las Fiestas de Sant Bult

Los inicios de la tradición festiva en la Xerea: "Las Fiestas de Sant Bult"

La tradición nos cuenta que la imagen del Cristo de Sant Bult fue encontrada en el año de la conquista jaumina de la ciudad y Reino de Valencia. Estamos hablando, por tanto, de una imagen románica, de un cristo de campaña de reducidas dimensiones que recoge ya la idea del Cristo en majestad, el Cristo que ha vencido a la muerte. El nombre de Sant Bult vendría etimológicamente de la palabra latina “vultus” que significa “imagen de Cristo” y que tiene paralelismo con el Santo Volto de la ciudad italiana de Lucca que guarda muchas semejanzas con la imagen de la Xerea, y que era la imagen titular de la orden de San Juan del Hospital de Jerusalén.






Volto Santo de Lucca

Wikipedia

Siguiendo las enseñanzas de la tradición este Cristo fue donado al barrio de la Xerea, antiguo arrabal musulmán anterior a la conquista, por Manuel Navarro, quedando en la obligación de los vecinos de la Xerea el realizarle fiesta y culto religioso anualmente.



http://solerdos.blogspot.com.es/



Sant Bult "Festa de Carrer" en la Época Foral


En los archivos catedralicios de la Seu valenciana se recoge que, desde principios del siglo XIV el barrio de la Xerea tributa fiestas a la imagen de Sant Bult. Como bien podemos consultar en los libros de medievalistas como Rafael Narbona o de sociólogos como Antonio Ariño, la ciudad foral de Valencia era un espacio ritual donde las fiestas marcaban de manera absoluta el calendario y la imagen que sus gobernantes, els jurats, querían exportar de la capital regnícola. Valencia era conocida en toda Europa por su infinidad de festes de carrer, entre las cuales destacaba la de Sant Bult.

Durante toda la época foral, las fiestas de Sant Bult se mantendrían fieles al esquema típico de les festes de carrer valencianas combinando desde sus inicios su espíritu religioso con aspectos de carácter más lúdico y cívico. Todo ello plenamente relacionado con la espiritualidad mediterránea.


9 de junio de 1946

Colección de Rafael Solaz


Fiestas de Sant Bult. El abuelo de Pablo Azpeitia


Fiestas de Sant Bult. A la izquierda el abuelo de Pablo Azpeitia


Fiestas de Sant Bult. A la izquierda el abuelo de Pablo Azpeitia


Fiestas de Sant Bult. A la izquierda la madre de Pablo Azpeitia

Cortesía de Pablo Azpeitia


Todocolección
 
 
 "Mi abuelo. Junio de 1952 
 
Plaza del Temple. Fiestas de Sant Bult"
 
Subida por Pablo Azpeitia a VAHG

 

Baltasar Bueno Tárrega

Poco a poco, hemos ido conociendo que la imagen de Sant Bult fue teniendo altares en diferentes iglesias de la ciudad. A falta de poder concretar cronologías, podemos saber que tenía un altar en la Seu valenciana, era la imagen patrona de los sacristanes de la Catedral, y que también estuvo residiendo en la iglesia de San Juan del Hospital, donde en el siglo XVI se le impuso la Cruz de Malta -propia de todas las imágenes hospitalarias-, así como en otras iglesias como la de San Esteban y el Temple. En la actualidad, con ocasión de las fiestas, la imagen se guarda durante una noche en la parroquia de Santo Tomás y San Felipe Neri.



Gogistes valencians

A pesar de todo ello, el barrio de la Xerea continuó teniendo la propiedad de la imagen y la custodiaba durante los días de fiesta. Los vecinos de la Xerea hacían valer ante la Iglesia sus derechos sobre la imagen de Sant Bult. Igualmente conocemos la existencia de un altar de Sant Bult situado en la actual esquina de la calle En Blanch y la Plaza de Sant Bult. Un altar que fue derruido a mitad del siglo XVIII en virtud de las ordenanzas municipales, dando testimonio de los nuevos gustos de la sociedad burguesa, que obligaban a la desaparición de los altares de las calles.


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Los cambios en la Sociedad, y en la fiesta, en la Época Contemporánea


La sociedad contemporánea del siglo XIX con sus revoluciones liberales y el ascenso de la sociedad burguesa provocó, también cambios en las fiestas populares. A pesar de ello las fiestas de Sant Bult se mantuvieron. La tradición de la Xerea entorno de Sant Bult permaneció invariable a lo largo de los años pese a pertenecer al núcleo de las fiestas tradicionales provenientes de la época foral. De mitad del siglo XIX se conserva abundante documentación relativa sobre la “Asociación de Sant Bult” que era la entidad encargada de realizar las fiestas y los depositarios de la imagen. En sus Estatutos, visados por el Gobernador de la época, se estipulaba, por ejemplo, que la imagen no podía pasar más de 24 horas dentro de un recinto eclesiástico, así como que los vecinos de la Xerea estaban obligados a tributar fiestas a Sant Bult anualmente.


Diario de Valencia. 23 de mayo de 1915


http://www.santbult.es/



El Sant Bult, una imagen que trajo Santiago Apóstol 


«El primer fin de semana de junio, el barrio de Sant Bult celebra la fiesta de la imagen que le da nombre, una talla que representa a Jesús clavado en la cruz y que pertenece al pueblo, no a la Iglesia, desde que se conoce, en el siglo XV.


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El Cristo de Sant Bult es una imagen románica, lo que remite a que es prejaimina, escondida por los cristianos durante la dominación islámica de estas tierras. Es un Cristo no doloroso, victorioso, majestuoso. Bult en valenciano, evolucionado del "vult" latino, significa imagen de Cristo. 


Diario de Valencia. 23 de mayo de 1915

La talla representa a Jesús clavado en la cruz, vestido con túnica, con tiara en la cabeza y un cáliz a los pies. Es de escasa altura. Fue hallada en un corralón del convento de Santo Domingo, hoy edificio de Capitanía. Era un anejo del cuartel de Infantería.


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Un romance sitúa el origen de la imagen en los tiempos de los apóstoles, más concretamente la relacionan con Nicodemo. Mandaron hacer imágenes de Cristo que luego distribuirían por todo el mundo en sus viajes apostólicos de evangelización. 


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La pudo traer a Valencia Santiago Apóstol, según la tradición, o alguno de sus discípulos. Antes de la invasión musulmana alcanzaría gran popularidad y sería escondida con motivo de las primeras oleadas mahometanas, para salvarla de la destrucción. 

Tras la conquista de Valencia por Jaime I, ocurrió un incendio en la corrala citada y al ir a apagar el fuego, uno de los vecinos, Manuel Navarro, descubrió un pozo, en cuyo fondo encontró la imagen en perfecto estado. Cuenta el piadoso romance que en la oquedad había luz y una agradable fragancia. 


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Está documentado desde el siglo XV que La Xerea, Exedrea o Sharea, barrio moro de la ciudad, festeja a Sant Bult, imagen que es propiedad del pueblo, en este caso de la vecindad, y no de la Iglesia, y que tradicionalmente se ha guardado en la Escuela Hogar de la calle En Blanch, un centro socio-cultural nacido alrededor de la devoción a dicha imagen, que cuenta con un cine y teatro.


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http://www.preguntasantoral.es/


Una Junta de Clavarios cuida de la imagen y su fiesta, que últimamente se ha abierto a las mujeres. Todos los años, el primer fin de semana de junio se celebran populares fiestas en la barriada, que depende de la Parroquia de Santo Tomás. La imagen procesiona en la Semana Santa Marinera» .


Baltasar Bueno 

Levante EMV. 3 de junio de 2012


domingo, 14 de mayo de 2017

La pàtria valenciana s'ampara baix ton mant. Vídeo

«La pàtria valenciana
s'ampara baix ton mant.
¡Oh, Verge Subirana
de terres de Llevant!

La terra llevantina revíu en ta Capella
al fer-vos homenaje de pur i ver amor.
Puix sou la nostra Reyna, i vostra Image bella
pareix qu'està voltada de màgic resplandor.

La rosa perfumada, la mística açutcena,
lo seu verger formaren als peus de ton altar,
i fervorós en elles lo valencià t'ofrena
la devoció més santa que puga profesar.

En terres valencianes
la fe per vos no mor,
i vostra Image Santa
portem sempre en lo cor.

Salve, Reyna del cèl i la terra;
Salve, Verge dels Desamparats;
Salve, sempre adorada Patrona;
Salve, Mare dels bons valencians».

Himne de la Coronació

Letra: José María Juan Garcia 

Música: Luis Romeu 

1921




sábado, 13 de mayo de 2017

La escuraeta. Vídeo

Es uno de los mercados más antiguos de Valencia y seguramente de España. Se instaura desde la Conquista de Jaume I y que con la cristianización de la ciudad, iba en un principio dirigido a los artesanos noveles que querían exponer sus obras de loza y cerámica para poder entrar en los gremios. Existen documentos que atestiguan su inicio desde el siglo XIV pero ¿por qué elegir este lugar?

Que dicho mercado estuviera cerca de La Seu no es pura casualidad, ya que con esto se intentaba atraer a la cristianización a los musulmanes que veían como este mercado estaba situado en la antigua mezquita. Pero puede que este mercado este datado de mucho antes de lo que la mayoría pensamos ya que los musulmanes tenían, y tienen, la tradición de realizar mercados y zocos al lado de la Mezquita y es quizás este el verdadero motivo de situar el mercado de La Escuraeta en la antigua Mezquita y la nueva Catedral cristiana.

http://valenciabonita.es/2016/05/01/regresa-el-tradicional-mercado-de-mayo-de-la-escuraeta/



jueves, 13 de abril de 2017

La mantilla española

La mantilla española

«Primorosa su delicada factura, grácil, undosa, como hálito vivo de risueña y bondadosa grandeza; ondeando caprichosamente al aireen giros y contorneos sutiles de graciosa y refinada volubilidad, bien con la traza rígida y severa de mesurado porte señoril, o con la peregrina y castiza mezcla de corrección y desgaire donde se encuentra, conforme abundante sentir la verdadera elegancia; adaptándose ágilmente a las mil variadas hechuras y tonalidades del gusto y la necesidad, esa «grave, modesta y al mismo tiempo airosa mantilla española, que el capricho de nuestras damas va sustituyendo con el descarado sombrero extranjero», esa joven pretérita de nuestro tradicional tesoro, ese perfil donoso de nuestra raza hispana, perdonando desdenes y postergaciones que le sumieron un tiempo en desdichado olvido, revive pujante hoy, con el mismo fausto y gala que derrochó antaño, recobrando la preeminencia que de derecho le correspondía en el tocado genuino de la mujer española.



Suspirando estaba por orlar con la malla esponjosa de sus blondas el rostro riente de la mozuela nubil, por rodear vaporosa su talle gentil regalándole el atractivo de un cristiano recato, por realzar arrogante la dignidad y decoro que encierra anheloso un joven corazón.



Ansiaba temblar gustosa con azoramiento imperceptible al desgranarse saltarinas por entre sus flores y alambicados ramajes las risas juguetonas del candor femenil; acompañar austera el continente sencillo y respetuoso de la honorable y linajuda dama, noble por su flamante ejecutoria y más noble aún por su proceder hidalgo y comedidamente fraternal; recatar con amorosa solicitud el rostro angustiado dé la madre que silenciosa llora, abrazada a los pies del Divino llagado, las desventuras y tristezas de su apacible hogar; realzar con su negro contorno las ternezas y pesares de inconsolable viudez; reír en las zambras, llorar en los duelos, correr la polífona gama de los gorjeos y los gemidos, del placer y del dolor, para poner siempre la nota de sana alegría, de honesto regocijo de estoica conformidad, de cristiana resignación.



Que vuelva, sí, que vuelva la clásica mantilla. Sacadla del joyel en que se encierra como dulce remembranza del pasado. Removed con ella las sublimidades y grandezas en cuyo ambiente pudo ufanarse gallardamente. Que al reclamo ineludible de su arrogante figura surjan las viejas y enaltecedoras tradiciones que honra y orgullo fueron de nuestra Patria.



¿La veis paseándose altiva en lujosa carretela por la vía Castellana, ostentando retadora las flores de lis que prende en sus pliegues, en momentos de ardorosa exaltación dinástica? ¿No sentís cómo a su paso se conmueve España, y el cielo tranquilo de la coronada Villa amenaza turbarse, obscureciéndose con presagios temibles de interna tempestad? Es que es grande, es que es señora, está convencida de su poderío y satisfecha de su conmovedora temeridad, y sabe que, altanera, puede, bajo su imperio, remover los partidos y los reinos...



¿La veis destacando la albura de su espumoso encaje sobre la abigarrada mezcolanza, briosa de luz y de color, que bulle en la arena y los tendidos del circo, en el instante supremo de la fiesta de toros? Es que es garbosa, frescota, atrevida, sin olvidar nunca que más subido que la color chillona de los claveles reventones que luce en el pecho, será el carmín de sus mejillas cuando, a pesar de su desenfado, el atrevimiento ajeno haga salir a ellas el rubor.





¿La veis vistosa y rozagante, con gesto empero de dignísima humildad, abatirse en los días grandes de la Iglesia, ante la magnificencia y esplendor del misterio Eucarístico o la pavorosa agonía divina del Crucificado, o la ternísima y doliente soledad de la Madre afligida sobre todas las madres, la Mujer bendita entre todas las mujeres? Es que es... cristiana, muy cristiana.



Por eso exclamaba, con dejos de melancolía, el poeta, pensando en el día aciago en que desapareciese:



“Con ella se irán por siempre
la guapeza legendaria,
los aromas andaluces
y la altivez castellana,”



olvidando sin duda que algo más entrañable se iría también con ella: la fe. Y eso no ha de morir.



No, no puede, no morirá. Antes al contrario, reverdecerán los marchitos lauros, renacerán las antiguas grandezas, y con las alas potentes de la fe, de la esperanza y la caridad, volará nuestro pueblo a unirse íntimamente con la infinitud de Dios.



No desmayemos mientras ilumine las inteligencias la fe en Cristo y enardezca los corazones el patrio amor.

“Delito grave sería
renunciar a la esperanza
mientras la raza subsista,
¡mientras lleven nuestras damas
en la mantilla española
la bandera de la Patria!”»

J. Martínez Tarín

Oro de ley. 30 de marzo de 1926

Imágenes

Oro de ley

Las Provincias

La Semana Gráfica

http://liturgia.mforos.com/



domingo, 1 de enero de 2017

Las doce uvas de la suerte

La costumbre de tomar las doce uvas de la suerte

«Durante el último cuarto del siglo XIX, era costumbre entre la burguesía y la clase alta del país despedir el año con uvas y champán, tras una opípara cena compuesta, normalmente, de las mejores carnes de ave y los más suculentos mariscos.


Subida por Paco Máñez a Valencia en blanco y negro. 1931

Para la población llana, el simbólico ritual de comer 12 uvas en la Nochevieja, era un sinónimo de buena suerte, pero no es hasta ya iniciado el siglo XX en el que se popularizó entre todas las clases sociales esta costumbre.


Ante un excedente de uva tras la vendimia del año 1909, un grupo de avispados cosecheros murcianos y alicantinos, haciendo uso de su habilidad e imaginación, animaron a la población a tomar las 12 uvas para emular la envidiable y sana costumbre de los más ricos.


Las Provincias


La Semana Gráfica. 31 de diciembre de 1927


VAHG

El plan les salió perfecto, ya que de ese modo pudieron librarse del excedente de la fruta y popularizar una costumbre que desde entonces lleva celebrándose año tras año.»

Ya está el listo que todo lo sabe

Alfred López

«Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y que deben comerse con cada una de las campanadas del reloj.»

Muy historia

Todos estos datos los sabemos todos, pero ¿cuándo fue la primera vez que se tomaron las doce uvas?

En Las Provincias de 30 de enero de 1934 viene un artículo al respecto.


Las Provincias. 30 de enero de 1934

Si es realidad o leyenda no lo sé, pero lo que si está claro es que era una costumbre de las clases altas de la sociedad y el pueblo llano, como no, adoptó. 

«No sabemos si El Estandarte habrá seguido la costumbre de comer las uvas á las doce de la noche en punto de ayer, para preparar la felicidad del año nuevo. Pero si las ha comido, seguramente las ha encontrado verdes».

La Iberia. 1 de enero de 1893

«La costumbre ha sido importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza. Hasta hace pocos años eran muy contadas las personas que comían uvas el 31 de Diciembre al sonar la primera campanada de las doce de la noche. Hoy se ha generalizado esta práctica salvadora, y en cuanto las manecillas del reló señalan las doce, comienza el consumo de uvas más ó menos lozanas. Es cosa indiscutible, según algunos autores. Las uvas, comidas con fe la última noche del año viejo, proporcionan la felicidad durante el año nuevo. Cómelas la casada para ver si consigue modificar el carácter del esposo irascible; la soltera para inflamar el corazón del galán indiferente y desdeñoso; la viuda para llegar á las segundas nupcias, y la fea, en cualquier estado, para conseguir el mejoramiento de las facciones que le ha legado naturaleza. Hay enfermo que confía más en las uvas que en todos los remedios del mundo».

El Imparcial. 1 de enero de 1894


El Correo Militar y  La Correspondencia de España. 2 de enero de 1894


El Siglo Futuro. 2 de enero de 1896

«Para obtener la dicha durante un año entero es preciso comer doce uvas el 31 de Diciembre, al sonar la primera campanada de las doce de la noche. 

Dicho se está que la baratura del artículo coloca el amuleto al alcance de todas las fortunas y por consiguiente son pocas las personas que dejan de verificar la sencilla 

y grata operación. Pero se ha observado que con uvas y todo, hay seres á los cuales no llega la virtud de la medicina; y lo primero que les sucede es caer en la cama, 

víctimas de un cólico, y después se llenan de granos y de hijos y de todo género de calamidades. Los inteligentes en amuletos afirman que esto consiste en que no 

todos saben cómo se comen las uvas, y que no basta meterlas en la boca y tragarlas tranquilamente. —No, señor—me decía un nigromántico da la 

provincia de Huesca que está aquí de paso.— No todos saben comer uvas. Lo primero que hay que hacer es lavarlas; después se colocan en fila sobre una mesa mesa; 

si la mesa tiene tapete de hule, mejor. Después se las va cogiendo una á una, y sin quitarlas el rabillo se comen todas á la vez, inclinando la cabeza al lado derecho. 

Con esta sencilla operación se consigue un año de felicidades. Otros dicen que no hay tal cosa: que las uvas deben comerse de pie, una tras otra, sin tomar respiración, 

y que al tragar la última es preciso dar una vuelta de vals y después acostarse. En esto de las uvas se ven cosas muy raras.»

El Imparcial. 30 de enero de 1897


Pero el empujón definitivo y la generalización de la costumbre se debió al buen tiempo que hizo en Alicante, en la comarca del Vinalopó en 1909:

«Meses de sol, humedad media y temperaturas cálidas. Eso es lo que necesita la uva para su maduración, y así fueron los de octubre, noviembre y diciembre de 1909 en Alicante.

La zona de Vinalopó aprovechó el buen tiempo que estaba haciendo para desarrollar una nueva técnica de conservación de la 'uva de invierno' (o de Aledo): embolsar con papel los racimos de uva en la propia cepa. De esta manera, la maduración se retrasaría y la cosecha duraría hasta Nochevieja sin necesidad de cámaras frigoríficas.


Tiempo en Alicante en octubre, noviembre y diciembre de 1909

Repositorio AEMET - Ministerio de Medio Ambiente

Así lo hicieron y el resultado fue inmejorable: la cosecha tuvo un excedente de fruto.

Para compensar este exceso de uvas, los agricultores alicantinos vendieron la producción aquella Navidad como 'las 12 uvas de la suerte'. Contaron que se debían comer doce, una por cada mes, y pedir un deseo con cada uva.


El País. 1 de enero de 1915

Sacaron al mercado la masiva cantidad de racimos con este 'eslogan'… ¡y lo vendieron todo! A partir de ese momento, la tradición quedó consolidadísima en nuestro país y ya nadie quiere perder la oportunidad de atraer la suerte en el nuevo año con estas doce uvas de invierno.»

http://www.eltiempohoy.es/

La cena de las uvas









Las Provincias


La Semana Gráfica. 29 de diciembre de 1928


Después de la Fiesta de Año Nuevo. 1921. Ribas